Jaculatorias

Jaculatorias sagrado corazon de jesus

Publicado en Jaculatorias | Etiquetado | Deja un comentario

El San José que tienes que conocer.

Esta nota va dedicada para todos los varones que buscan un modelo de vida de varón a seguir.

Vivimos en un mundo muy acelerado donde los medios como la televisión, internet y prensa nos muestran un modelo de vida marcados por el Egoísmo (primero yo, segundo yo, tercero yo, etc), Hedonismo (búsqueda de placer como objetivo o razón de ser de la vida) y Pragmatismo ( actitud que indica, el fin o utilidad explica la razón porque haces las cosas).

Esto origina actitudes como vivir para divertirse, conseguir el placer a través de bienes materiales o mis estudios /desarrollo profesional son lo más importante cueste lo que cueste.

A veces también nos muestran imágenes de varones que son muy distantes del ideal: tener plata, divertirse con varias mujeres, no tener compromisos.  

Algunos dicen que la crisis actual de la sociedad tiene que ver con la crisis del varón.

Sin embargo debemos aprender de  San José que “fue humilde, sencillo y silencioso”, frente a los falsos paradigmas de masculinidad actuales.

¿Contradictorio cierto? Como en un mundo tan violento y que siempre nos exige más y más podemos ser humildes, sencillos y sobre todo silenciosos.

Pero San José en su humildad supo escuchar a Dios y dejarse guiar por él , amó a su esposa la Virgen María, cuando se enteró que estaba que ella estaba embarazada no la repudió sino que confió en lo que le Dios le habló mediante un ángel.  Ahora ¿Cuantos escuchamos a Dios en nuestro silencio?,¿Tenemos Pausas? ¿Tenemos Silencio en nuestras vidas? porque sólo ahí Dios nos habla al corazón.

En la sencillez de su vida trabajando como carpintero para conseguir el pan de cada día con dos tesoros únicos para cuidar: su vida y la de sus seres queridos.

Claro todos anhelamos ser buenos profesionales, tener una bonita casa, un buen trabajo. Pero la sencillez de corazón de San José no debe ser despintada por anhelos secundarios.

Silencioso , en la Biblia no se menciona que haya dicho palabra alguna sin embargo sus acciones de protector, obediencia, y trabajo infatigable por su familia hace que hablen por él. 

 Y ahora tú querido hermano varón: ¿ San José es muy distinto de ti “?

¿Qué vas a hacer ahora ?

edwin ysan jose

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Novena a San Charbel

San_Charbel

 Primer Día

 Bienaventurado San Charbel, que desde tu santo cuerpo venciste la corrupción y resplandeció en ti el perfume del cielo, ven en mi ayuda y concédeme la gracia que a Dios pido en esta necesidad que tengo (hacer la petición). Amén.

Oh, San Charbel, amigo de Dios, ruega al Señor por mí. Oh Dios que concediste a San Charbel el don de la fe, te suplico que me obtengas la gracia divina que bajo su intercesión imploro, de vivir conforme a tus mandatos y a las enseñanzas de la Biblia. A ti sea la gloria, ahora y por los siglos. Amén.

Padre Nuestro. Ave María. Gloria.

 

 Segundo Día

 Oh, San Charbel, mártir de la vida monástica que experimentaste el sufrimiento y que nuestro Señor Jesús te convirtió en faro de luz, acudo ahora a ti y te pido que, por tu intercesión, me obtengas de Dios la gracia que le pido (hacer la petición). Confío en tu intercesión. Amén

Oh, San Charbel, vaso de agradable aroma, ruega al Señor por mí.

Oh Dios de misericordia, que glorificaste a San Charbel dándole gracias innumerables para realizar milagros, ten piedad de mí y concédeme por su intercesión el favor que ahora te pido A ti sea la gloria ahora y por los siglos. Amén.

Padre Nuestro. Ave María. Gloria.

 

 Tercer Día

 Oh, San Charbel, amigo, que resplandeciste como una brillante estrella en medio de la Iglesia, ilumina mi camino en esta vida y fortalece mi esperanza, mientras invoco tu intercesión para obtener la gracia que pido (hacer la petición). Te lo pido en el nombre de Cristo crucificado a quien siempre has servido. Amén.

Oh, San Charbel, modelo de paciencia y silencio, ruega al Señor por mí.

Oh, Señor Jesús, que santificaste a San Charbel y le ayudaste a cargar su propia cruz, dame el coraje, por intercesión de San Charbel, de sobrellevar todas las contradicciones y dificultades de mi vida con paciencia y docilidad a tu divina Voluntad. A ti sean dadas las gracias ahora y por los siglos. Amén.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

Cuarto día

 Oh, San Charbel, padre cariñoso, a ti acudo, pues mi confianza en ti llena mi corazón. Con el poder de tu intercesión ante Dios, espero la gracia que ahora le pido (hacer la petición). Muéstrame tu amor una vez más. Amén.

Oh, San Charbel, jardín de virtud, ruega al Señor por mí.

Oh, Dios, que concediste especiales gracias a San Charbel para imitarte, concédeme a mi también crecer en las virtudes cristianas y obtener tu misericordia para alabarte y darte gloria ahora y por los siglos. Amén.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

 Quinto Día

 Oh, San Charbel, amado de Dios, ilumíname, ayúdame y enséñame a complacer siempre y en todo a Dios. Apresúrate a socorrerme, oh padre tierno. Acudo a ti para que le pidas a Dios por esta mi necesidad (hacer la petición). Amén.

Oh, San Charbel, amigo del Crucificado, ruega al Señor por mí.

Oh, Dios, escucha a mi llamado por la intercesión de San Charbel. Guarda mi pobre corazón y dame tu paz. Aplaca las dificultades de mi alma. A ti sea la gloria ahora y por siglos. Amén.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

 Sexto Día

 Oh, San Charbel, poderoso intercesor, te pido que colmes la gracia que ahora requiero (hacer la petición). Una sola palabra tuya a nuestro buen Jesús es suficiente para que me perdone, tenga piedad de mí y me obtenga el favor que ahora necesito. Amén.

Oh, San Charbel, alegría del cielo y de la tierra, ruega al Señor por mí.

Oh Dios, que escogiste a San Charbel como protector nuestro con el poder de tu divina gracia, concédeme por su intercesión el favor que te pido. A ti sea la gloria ahora y por los siglos. Amén.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

  

Séptimo Día

 Oh, San Charbel, amado por muchos, ayúdame en mis necesidades. Tengo una firme esperanza en tu intercesión ante Dios. Alcánzame la gracia que a Dios le pido (hacer la petición). Amén

Oh, San Charbel, que das santos consejos a los extraviados, ruega al Señor por mi. Oh, Dios, mis innumerables pecados son escondidos por las gracias que me concedes. Respóndeme por la intercesión de San Charbel. Devuelve la alegría a mi triste corazón y alcánzame la gracia que te pido. A Ti, gracia encarnada, se la gloria y la acción de gracias a hora y por los siglos. Amén.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

 

 Octavo Día

 Oh, San Charbel, cuantas veces te he visto de rodillas sobre tu áspera alfombra de caña, ayunando, absteniéndote y absorto en el llamado de Dios, mi esperanza y mi confianza en ti aumentan. Te pido, con esta confianza, que me ayudes a recibir de Dios la gracia que ahora le pido (hacer la petición). Amén.

Oh, San Charbel, embebido en Dios, ruega al Señor por mí.

Oh, Jesús, luz apacible, tú que has elevado a tu amado Charbel a la perfección bíblica, te pido de todo corazón la gracia de vivir, en todo lo que me quede de vida, conforme a tu divina voluntad. Te amo, oh Dios y salvador mío. Amén.

Padre Nuestro. Ave María. Gloria.

 

 Noveno Día

 Oh, padre San Charbel, aquí me tienes, al final de esta Novena. Mi corazón se alimenta cuantas veces hablo contigo. Tengo una gran confianza en que alcanzaré de Jesús la gracia que he estado pidiendo por tu intercesión. Me arrepiento de mis faltas y prometo, con la ayuda de la gracia de Dios, no pecar más. Te ruego cumplas mi demanda (hacer la petición). Amén.

Oh, San Charbel, coronado de gloria, ruega la Señor por mí.

Oh, Señor, tu has escuchado las oraciones de San Charbel y lo has colmado con la gracia de estar en total armonía contigo, ten piedad de mí en este momento de aflicción. Guárdame de todo mal, pues no soy capaz de soportarlo. A ti sea la gloria y la acción de gracias ahora y por los siglos. Amén.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

Publicado en Novenas, Santos | Deja un comentario

San Antonio de Padua

El gran peligro del cristiano es predicar y no practicar, creer pero no vivir de acuerdo con lo que se cree” 

Publicado en Uncategorized | Etiquetado | 1 comentario

San Francisco Javier

¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio!

San Francisco Javier


Publicado en San Francisco Javier | Deja un comentario

Tres grandes amores de Don Bosco

Los tres grandes amores de Don Bosco son: Jesús Sacramentado, María Auxiliadora y el Sumo Pontífice, quienes fueron protagonistas en uno de sus más famosos sueños proféticos:

Vio que una gran barca (la Iglesia) navegaba en un mar tempestuoso piloteada por el Romano Pontífice, y a su alrededor muchísimas navecillas pequeñas (los cristianos). De pronto aparecieron un sinnúmero de naves enemigas armadas de cañones (el ateísmo, la corrupción, la incredulidad, el secularismo, etc., etc.) y empezó una tremenda batalla.

A los cañones enemigos se unen las olas violentas y el viento tempestuoso. Las naves enemigas cercan y rodean completamente a la Nave Grande de la Iglesia y a todas las navecillas pequeñas de los cristianos. Y cuando ya el ataque es tan pavoroso que todo parece perdido, emergen desde el fondo del mar dos inmensas y poderosas columnas (o pilares). Sobre la primera columna está la Sagrada Eucaristía, y sobre la otra la imagen de la Virgen Santísima.

La nave del Papa y las navecillas de los cristianos se acercan a los dos pilares y asegurándose de ellos ya no tienen peligro de hundirse. Luego, desde las dos columnas sale un viento fortísimo que aleja o hunde a las naves enemigas, y en cambio a las naves amigas les arregla todos sus daños.

Todo el ejército enemigo se retira derrotado, y los cristianos con el Santo Padre a la cabeza entonan un Himno de Acción de Gracias a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora.

«La Iglesia deberá pasar tiempos críticos y sufrir graves daños, pero al final el Cielo mismo intervendrá para salvarla. Después vendrá la paz y habrá en la Iglesia un nuevo y vigoroso florecimiento».

Fuente:http://elceremoniero.blogspot.com/2008/02/tres-grandes-amores-de-don-bosco.html

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Beato Juan XXIII

Nació el día 25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte, diócesis y provincia de Bérgamo (Italia). Ese mismo día fue bautizado, con el nombre de Ángelo Giuseppe. Fue el cuarto de trece hermanos. Su familia vivía del trabajo del campo. La vida de la familia Roncalli era de tipo patriarcal. A su tío Zaverio, padrino de bautismo, atribuirá él mismo su primera y fundamental formación religiosa. El clima religioso de la familia y la fervorosa vida parroquial, fueron la primera y fundamental escuela de vida cristiana, que marcó la fisonomía espiritual de Ángelo Roncalli.

Recibió la confirmación y la primera comunión en 1889 y, en 1892, ingresó en el seminario de Bérgamo, donde estudió hasta el segundo año de teología. Allí empezó a redactar sus apuntes espirituales, que escribiría hasta el fin de sus días y que han sido recogidos en el «Diario del alma». El 1 de marzo de 1896 el director espiritual del seminario de Bérgamo lo admitió en la Orden franciscana seglar, cuya Regla profesó el 23 de mayo de 1897.

De 1901 a 1905 fue alumno del Pontificio seminario romano, gracias a una beca de la diócesis de Bérgamo. En este tiempo hizo, además, un año de servicio militar. Fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1904, en Roma. En 1905 fue nombrado secretario del nuevo obispo de Bérgamo, Mons. Giácomo María Radini Tedeschi. Desempeñó este cargo hasta 1914, acompañando al obispo en las visitas pastorales y colaborando en múltiples iniciativas apostólicas: sínodo, redacción del boletín diocesano, peregrinaciones, obras sociales. A la vez era profesor de historia, patrología y apologética en el seminario, asistente de la Acción católica femenina, colaborador en el diario católico de Bérgamo y predicador muy solicitado por su elocuencia elegante, profunda y eficaz.

En aquellos años, además, ahondó en el estudio de tres grandes pastores: san Carlos Borromeo (de quien publicó las Actas de la visita apostólica realizada a la diócesis de Bérgamo en 1575), san Francisco de Sales y el entonces beato Gregorio Barbarigo. Tras la muerte de Mons. Radini Tedeschi, en 1914, don Ángelo prosiguió su ministerio sacerdotal dedicado a la docencia en el seminario y al apostolado, sobre todo entre los miembros de las asociaciones católicas.

En 1915, cuando Italia entró en guerra, fue llamado como sargento sanitario y nombrado capellán militar de los soldados heridos que regresaban del frente. Al final de la guerra abrió la «Casa del estudiante» y trabajó en la pastoral de estudiantes. En 1919 fue nombrado director espiritual del seminario.

En 1921 empezó la segunda parte de la vida de don Ángelo Roncalli, dedicada al servicio de la Santa Sede. Llamado a Roma por Benedicto XV como presidente para Italia del Consejo central de las Obras pontificias para la Propagación de la fe, recorrió muchas diócesis de Italia organizando círculos de misiones. En 1925 Pío XI lo nombró visitador apostólico para Bulgaria y lo elevó al episcopado asignándole la sede titular de Areópoli. Su lema episcopal, programa que lo acompañó durante toda la vida, era: «Obediencia y paz».

Tras su consagración episcopal, que tuvo lugar el 19 de marzo de 1925 en Roma, inició su ministerio en Bulgaria, donde permaneció hasta 1935. Visitó las comunidades católicas y cultivó relaciones respetuosas con las demás comunidades cristianas. Actuó con gran solicitud y caridad, aliviando los sufrimientos causados por el terremoto de 1928. Sobrellevó en silencio las incomprensiones y dificultades de un ministerio marcado por la táctica pastoral de pequeños pasos. Afianzó su confianza en Jesús crucificado y su entrega a él.

En 1935 fue nombrado delegado apostólico en Turquía y Grecia. Era un vasto campo de trabajo. La Iglesia católica tenía una presencia activa en muchos ámbitos de la joven república, que se estaba renovando y organizando. Mons. Roncalli trabajó con intensidad al servicio de los católicos y destacó por su diálogo y talante respetuoso con los ortodoxos y con los musulmanes. Cuando estalló la segunda guerra mundial se hallaba en Grecia, que quedó devastada por los combates. Procuró dar noticias sobre los prisioneros de guerra y salvó a muchos judíos con el «visado de tránsito» de la delegación apostólica. En diciembre de 1944 Pío XII lo nombró nuncio apostólico en París.

Durante los últimos meses del conflicto mundial, y una vez restablecida la paz, ayudó a los prisioneros de guerra y trabajó en la normalización de la vida eclesiástica en Francia. Visitó los grandes santuarios franceses y participó en las fiestas populares y en las manifestaciones religiosas más significativas. Fue un observador atento, prudente y lleno de confianza en las nuevas iniciativas pastorales del episcopado y del clero de Francia. Se distinguió siempre por su búsqueda de la sencillez evangélica, incluso en los asuntos diplomáticos más intrincados. Procuró actuar como sacerdote en todas las situaciones. Animado por una piedad sincera, dedicaba todos los días largo tiempo a la oración y la meditación.

En 1953 fue creado cardenal y enviado a Venecia como patriarca. Fue un pastor sabio y resuelto, a ejemplo de los santos a quienes siempre había venerado, como san Lorenzo Giustiniani, primer patriarca de Venecia.

Tras la muerte de Pío XII, fue elegido Papa el 28 de octubre de 1958, y tomó el nombre de Juan XXIII. Su pontificado, que duró menos de cinco años, lo presentó al mundo como una auténtica imagen del buen Pastor. Manso y atento, emprendedor y valiente, sencillo y cordial, practicó cristianamente las obras de misericordia corporales y espirituales, visitando a los encarcelados y a los enfermos, recibiendo a hombres de todas las naciones y creencias, y cultivando un exquisito sentimiento de paternidad hacia todos. Su magisterio, sobre todo sus encíclicas «Pacem in terris» y «Mater et magistra», fue muy apreciado.

Convocó el Sínodo romano, instituyó una Comisión para la revisión del Código de derecho canónico y convocó el Concilio ecuménico Vaticano II. Visitó muchas parroquias de su diócesis de Roma, sobre todo las de los barrios nuevos. La gente vio en él un reflejo de la bondad de Dios y lo llamó «el Papa de la bondad». Lo sostenía un profundo espíritu de oración. Su persona, iniciadora de una gran renovación en la Iglesia, irradiaba la paz propia de quien confía siempre en el Señor. Falleció la tarde del 3 de junio de 1963.

Juan Pablo II lo beatificó el 3 de septiembre del año 2000, y estableció que su fiesta se celebre el 11 de octubre, recordando así que Juan XXIII inauguró solemnemente el Concilio Vaticano II el 11 de octubre de 1962.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario